viernes, 8 de mayo de 2026

Relevos




Igual salía tarde

O no esprintaba al ver la meta

No importaba demasiado

Sólo era yo


Ahora la carrera es de relevos

Tengo que tomar el testigo

Darlo todo, llegar vacío

Porque ya no soy sólo yo



La ciencia nos dice que los relevistas de pista suelen hacer mejores marcas cuando corren en relevos que cuando corren de manera individual. Hay algo profundamente conmovedor en el hecho de que un atleta, incluso cuando sus pulmones arden y sus piernas suplican detenerse, sea capaz de encontrar una marcha extra de velocidad solo porque lleva un testigo en la mano. No fallar al compañero. De alguna manera este tipo de cosas me invitan a tener fe en nuestra especie. Nuestra verdadera fuerza no nace de la ambición personal sino de esa reserva invisible de energía que se activa cuando dependen de nosotros. El compromiso pesa más que el cansancio.

lunes, 4 de mayo de 2026

La verja




Aquella verja imponente

Que cerraba el camino

El balón caía tras ella y

solo el valiente osaba entrar a recuperarlo


Esa verja es hoy pequeña 


Y el muro a su alrededor ha caído


Y me pregunto si ella de alguna manera sabe

que ya no me da miedo 


Aunque siga maltrecha en pie 


Cuando yo no esté

jueves, 1 de noviembre de 2018

Derivada segunda

En algún momento nos arrepentimos de algo.

Algunos pedimos perdón.

Después llegan los que nos hacen arrepentirnos de haber pedido perdón.




jueves, 23 de octubre de 2014

El conductor de trenes

- ¿Y tú, cuando seas mayor qué quieres ser?
- Conductor de trenes - contestó -
- Ah... Me parece muy bien...

De pronto una lágrima asomó en sus ojos y rodó por su mejilla.

- Pero... ¿qué te pasa?. ¿Por qué te has puesto triste?
- Porque si me voy con el tren tú no estarás conmigo papá.

Lo abracé.

- Siempre estaré contigo. Te acompañaré a todas partes, pero tendrás que ponerme una silla para que no me canse.

Él derramó una lágrima. Yo lloro cada vez que lo recuerdo.


sábado, 19 de julio de 2014

El frágil recuerdo de Martínez


Hoy me he acordado de Martínez. Martínez era alto o alta, como una palmera. Tenía el pelo rizado y revuelto. Nadie podía verle: solo Carmen.

Hoy me he acordado de Martínez, y en su frágil recuerdo escribo esto. 

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